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Oyes padre
Oyes padre, mi canto en estas mañanas de invierno gris
Oyes padre, mi risa en primavera de alegrías y cuentos
mi llanto en noches de refugio en almohada
mis historias en brisa de olas en pausa
en Selva de capironas y renacos que ríen y lloran cuando las huambras abren sus ojos y extienden su mano
mi silencio en cura de alma
mi plática en días de otoño compartidos
Oyes padre, las guerras en las que el hombre se abate en oscuro reproche
Oyes padre, la Paz en el ingreso de libélulas mariposas y orquídeas a mi casa con luz
Nota: Capironas y renacos, árboles de raíces enormes en la Selva del Perú. Huambras, niñas, muchachas en la Selva del Perú y en el Ecuador
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